martes, 6 de abril de 2010
las contradicciones indias
Aquí, definitivamente, cada día se vive una cosa nueva.
Ayer, estuvimos en la cárcel por la tarde, visitando a un amigo. Lo que más, absolutamente más me sorprendió, fue el control para entrar. Por megafonía dicen el nombre del preso, y tú, entras cuando llaman al que vas a visitar.
Hace un mes, hubo un atentado al lado de la oficina, con 23 muertos, desde aquel día, la vigilancia en la zona es bastante importante. Los días que vengo a la oficina a trabajar, me traigo el ordenador en el macuto, ya que no traje mochila pequeña. Si esos días se me ocurre ir a tomar café a algún lado, o asomarme por algún centro comercial, asumo que:
1.Me abrirán la mochila
2.Me pedirán el pasaporte
3.Firmaré en un libro, con mi nombre y número de teléfono indio
4.A lo mejor no me dejan pasar con la mochila dentro.
Todo esto, pasa exactamente igual si llevo solo el bolso, por descontado, tengo que pasar por un arco detector de metales.
Lo anterior, todo lo anterior, para ir a tomarme un café, o comprarme un paquete de papel higiénico.
Bueno pues al pasar a la cárcel, una puerta, otra puerta, una última como la línea 6 de metro cuando llega a Avenida de América a las 8 de la mañana y finalmente, la sala de comunicarse con los presos…¡¡NINGUN CONTROL!! Que entramos 8 a ver al muchacho, y previo soborno al guarda de turno, estuvimos 30 minutos, cuando lo normal son 5…
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